Bienvenidos

Por la gracia de Dios, recibí el llamado a ser pastor. Con un claro "apacienta mis ovejas" en repetidas ocasiones el Espiritu Santo me habló y confirmó lo que deseaba que hiciera en San Diego, confiándome la visión NAM.
Como todo comienzo al principio no fue fácil, pero hoy puedo decir que gracias al Señor hemos avanzado y en parte cumplido con lo que nos encomendó. Sin temor a equivocarme,  puedo añadir que lo mejor aún está por venir. Esperamos en los siguientes años un derramamiento de la gloria de Dios entre nosotros y una abundante cosecha de almas.

¡Bienvenidos a NAM!